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Columna del Siquiatra Juan Pablo Díaz, publicada en la Revista "Ya" del diario "El Mercurio", el día martes 26 de septiembre.
Me sorprende enormemente la capacidad creativa de muchas parejas para resolver sus dificultades. Pareciera que, más que poseer buenos argumentos, es preferible tener la suficiente agudeza para implementar soluciones novedosas para las dificultades antiguas. A continuación describo cinco categorías, que incluyen diversas iniciativas, dignas de considerar:
Humor: Las ventajas del humor son indiscutibles, sobre todo si se utiliza oportunamente en situaciones delicadas. Algunas parejas poseen un lenguaje de complicidad, repleto de códigos, que les permite reírse juntos en situaciones complicadas. Me tocó observar en una oportunidad a una pareja adulta, atacados de la risa, en medio de una misa, debiendo salir a toda prisa, como niños, antes de ser castigados, y algunas parejas logran recordar y reírse juntos de la caída de uno de ellos, colocándo nombres divertidos a sus posibles rivales, situación que podría ser fatal.
Fantasía: Quedar atrapados en la cruda cotidianidad es motivo más que suficiente para deteriorar cualquier relación y a veces basta soñar juntos para escapar de lo concreto. Soñar futuras riquezas cuando se está agobiado por las obligaciones económicas o planear las próximas vacaciones de verano en medio del invierno acorta la espera y se puede comenzar a disfrutarlas antes de siquiera iniciarlas. Lo mismo sucede al soñar con futuros hijos, proyectos, viajes o eventos, y lo peor que podría suceder es tener que seguir soñando.
Improvisación: La rutina es el peor enemigo de una relación, así como el convertirse en alguien predecible para su pareja puede llegar a ser fatal. La próxima vez que discuta con su pareja observe las escasas diferencias de esa pelea con otras anteriores. Un marido me contó que guardaba todas las cartas de reconciliación enviadas a su pareja, y al releerlas se percató que eran casi idénticas entre ellas a pesar del transcurso del tiempo. Los estilos de desavenencia y reconciliación suelen hacerse completamente predecibles. Una cuota de misterio agregado a cada situación, como puede ser un cambio de escenario o el uso de otro idioma o un horario inverosímil para realizar alguna actividad, puede ser una estupenda estrategia.
Inversión de roles: Ser capaz de colocarse en el lugar del otro es una condición elemental para satisfacer las necesidades afectivas de su pareja. En discusiones donde se adoptan posturas inflexibles, se recomienda preguntarse mutuamente, ¿qué sentirías tú en mi lugar?, o "permíteme ponerme en tu lugar". En otros momentos se puede jugar a que uno sea el otro, lo que ayuda enormemente a conocer el sentir del otro. Algunas parejas modernas alternan los roles por períodos largos; por ejemplo, uno se hace cargo de los niños durante un mes, mientras el otro estudia o viaja y luego se alternan. Conozco algunas parejas que han decidido vivir en lugares separados durante la semana y juntarse los fines de semana o en ocasiones especiales. Todo vale.
Apuesta al destino: Una estrategia bastante útil para resolver situaciones de estancamiento consiste en suspender los intentos infructuosos utilizados hasta ese momento para resolver dicha situación, encargándole al tiempo la misión de finalizar el conflicto, no en una actitud evitadora o irresponsable, sino confiados en que la potencialidad del amor será suficiente para recuperar el equilibrio perdido. A fin de cuentas, ¿qué es el amor, si no esa energía indescriptible que supera cualquier estrategia racional y garantiza la supervivencia afectiva de la pareja?
Actualizado: 28 de septiembre 2006.